REVISTA SISIFO RABIOSO

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SÍSIFO RABIOSO
CUERPO
Desde hace tiempo vengo picado por un tema que las obligaciones diarias me impiden profundizar cada vez que me propongo hacerlo. Ese tema es el del cuerpo. Me parece especialmente importante puesto que es a través de él que vivimos, pensamos y nos relacionamos con el entorno. Las discusiones entre racionalistas y empiristas con todos sus matices de genialidad, qué otro centro de gravedad tienen sino es el cuerpo, el cuerpo cognoscente, el cuerpo percipiente, el cuerpo pensante, el cuerpo afectado, ora desde dentro, ora desde fuera. Kant que urdió una síntesis superadora de ambas tendencias pensaba que una estructura cognoscitiva imprimía su impronta al material bruto de la realidad, es decir, esta estructura era la condición sine qua non de toda experiencia. En otra oportunidad si da ahondaremos en esto, que me parece fundamental para entender todas las teorías relativistas del siglo XX, de momento me conformo con mencionarlo para hacer hincapié en el hecho de que en torno a la cuestión del cuerpo gira también el ejercicio del poder, y no solo del poder entendido como entidad clasista, sino entendido también como aptitud humana para imponer su voluntad no solo a sus semejantes sino también a las cosas. Entendámosno, no niego la lucha de clases, sí niego que esa lucha sea necesariamente asimétrica en un solo sentido. Pienso que cualquiera sea nuestra condición social ejercemos poder con los que están por debajo nuestro y, aunque en menor medida, con los que están por encima; el ejercicio del poder no se da solo en forma vertical, se da también de forma horizontal con una frecuencia inusitada que los marxólogos prefieren pasar por alto a fin de no conmover los fundamentos de su doctrina. Un don nadie mató a Gandhi después de todo, y un don nadie vendió a Jesús. En la historia deben abundar los ejemplos de este tipo que a su debido momento se irán develando. Hay opresores y hay oprimidos que se dejan oprimir, pero cada tanto alguien se harta y estrangula a su patrón o mata a algún político de peso. Si bien el poder no es la cosa que más equitativamente esté distribuida, todos lo ejercemos y reproducimos sus formas históricas con quien podemos, cada vez que podemos. Foucault decía que “Entre cada punto del cuerpo social, entre un hombre y una mujer, en una familia, entre un maestro y un alumno, entre el que sabe y el que no sabe, pasan relaciones de poder que no son la proyección pura y simple del gran poder del soberano sobre los individuos; son más bien el suelo movedizo y concreto sobre el que ese poder se incardina, las condiciones de posibilidad de su funcionamiento. La familia incluso hasta nuestros días, no es el simple reflejo, el prolongamiento del poder del Estado; no es la representante del Estado respecto a los niños, del mismo modo que el macho no es el representante del Estado para la mujer. Para que el Estado funcione como funciona es necesario que haya del hombre a
la mujer o del adulto al niño relaciones de dominación bien específicas que tienen su configuración propia y su relativa autonomía”. Pero volviendo a lo del cuerpo y el poder, (para después catapultarnos a las cuestiones del cuerpo y el saber y la del cuerpo y el conocer) aquí intentaremos dilucidar las estrategias que el poder político-económico utiliza para degradar, manipular, condicionar (cuando no estructurar), anular y hasta aniquilar los cuerpos. Puesto que, si seguimos a Foucault en esto, nada es más material, más físico, más corporal que el ejercicio del poder no es un desatino concentrar nuestras investigaciones en las estrategias de control y disciplinamiento que los de arriba ejercen sobre los de abajo, sin soslayar las responsabilidades que a estos cabe en la recepción acrítica y aplicación ciega de tales controles y disciplinamientos. La pregunta, también foucaultiana, es: ¿qué tipo de cuerpo necesita la sociedad actual? Ensayo someramente y como al pasar, una respuesta desde una perspectiva scalabriniana: la sociedad actual, nuestra sociedad, posicionada como lo está en la división internacional del trabajo, necesita un cuerpo de bajo consumo que le permita al país acrecentar sus excedentes exportables para puro y exclusivo beneficio de los países centrales. Un solo medio para exportar más,-decía con dolorosa ironía Scalabrini-comer menos. Cuenta este pensador que cuando el proceso de industrialización se expandía en el país el consecuente elevamiento del estándar de vida de las mayorías aumentó el consumo interno de carne (entre otros productos), disminuyendo las disponibilidades exportables. Esto perjudicaba directamente a quienes nos compraban, principalmente a Gran Bretaña, quienes tuvieron que empezar a pagar más por aquello que estaban acostumbrados a pagar poco y nada. El objetivo entonces, lamentablemente alcanzado, era bajar el nivel de vida del argentino deteniendo el proceso industrializador, y por qué no, ya que estaba, destruyendo la industria. Los resultados los vió Scalabrini y con más pavor aún los podemos ver hoy nosotros. A fuerza de terror, hambre planificado y educación cipayista nos han embrutecido, debilitado y anulado toda capacidad de reacción. “La República Argentina es lo que nosotros hemos querido que sea, y su actual economía es la consecuencia de una acción deliberada de la Gran Bretaña decía con exacta insolencia The Statist, de Londres en abril de 1939” (Scalabrini Ortiz en Bases para la reconstrucción nacional P.44) La africanización de latinoamérica es la resultante más escandalosa de tales acciones deliberadas. De las 2000 calorías diarias que debe consumir una persona promedio para reproducir su existencia algunos no alcanzan ni la mitad, y los que las alcanzan lo hacen con una alarmante ingesta de grasas dañinas para el organismo. Gorditos debiluchos y enfermos es una constante en cierta franja de la población con alguna capacidad de consumo. Un filósofo francés del siglo XVIII sugería que el hombre es lo que come: “Qué poder el de una comida! La alegría renace en un corazón triste, pasa al alma de los comensales, que la expresan por medio de amables canciones, en las que sobresalen los franceses... La carne cruda torna feroces a los animales; los hombres llegarían a serlo con el mismo alimento. Esto es tan cierto que la nación inglesa, que no come la carne tan cocida como nosotros, sino roja y sangrante, parece que participa de esa más o menos grande ferocidad, la cual proviene en parte de tales alimentos...” líneas más abajo agrega que los alimentos groseros producen un espíritu pesado, espeso, cuyos atributos favoritos son la pereza y la indolencia. Scalabrini nos advertía ya hace unos 70 años que la desnutrición crónica planificada estaba generando una raza de argentinos mustios, débiles, quedos y brutos. Hoy podemos ver el hecho consumado y darle la razón.
Toda acción política está orientada hacia el cuerpo: se lo debilita, se lo hambrea, se lo disciplina, se lo educa, se lo controla, se lo embota, se lo condiciona a querer esto en vez de aquello, se lo flagela, se lo encierra, se lo desaparece. Por eso digo que el cuerpo es el tema de la filosofía, no solo entendida esta como metafísica o como gnoseología, sino como política, y fundamentalmente, como política-económica de dominación. Para adentrarnos en el desenmascaramiento de estas cuestiones los paradigmas foucaultiano y deleuzeano nos ofrecen una riquísima fuente de donde abrevar, pero no menos fecundos son los que nos legaron Scalabrini Ortiz y Arturo Jauretche para nombrar solo algunos de la vasta pléyade nacional que vivió, combatió y pensó en los años comprendidos entre los comienzos de la década infame y los turbulentos 70. Estos intelectuales y otros que por razones de espacio no menciono aquí, nos servirán de punto de partida para meternos en la temática que les propongo. Pero más que ser obsecuentes con tal o cual deidad del pensamiento, preferiría que nos animemos a pensar por nosotros mismos, lo cual no significa ser indiferentes o ingratos con nuestros maestros, sino por el contrario hacerles el honor que Zaratustra reclamaba a sus presuntos discípulos, a saber: el de no permanecer por siempre discípulos. Elevemos las ideas que la tradición nos legó por encima de lo que ella pudo hacerlo. No con la jactanciosa intención de ser mejores, sí con la certeza de que si nos subimos a sus hombros de gigante podremos ver más lejos pese a nuestro enanismo.
Pero volviendo a lo que va a ser nuestro punto de partida, el cuerpo es el medio por el cual nos relacionamos con el exterior, y tambiés este exterior está compuesto por cuerpos. No se puede pensar en una filosofía en la que el cuerpo no tenga un papel protagónico. Desde la posición materialista en la que me enrolo la conciencia es un producto del cuerpo en interacción con cuerpos que no son él, y el alma, si es que existe tal cosa, está in-formada por el cuerpo y no a la inversa como lo pretendía Aristóteles.
Por otro lado el cuerpo es aquello sobre lo cual se ejerce el poder, como ya se dijo más arriba, pero ampliemos esta idea agregando que, manipulamos los objetos diseminados en la naturaleza para satisfacer necesidades vitales y de las otras, y también se manipulan los cuerpos humanos para satisfacer necesidades vitales y políticas. El estudio del cuerpo que emprenderemos aquí intentará ser algo así como una excavación arqueológica que devuelva a la superficie aquello por lo cual un cuerpo específico fue producido por la sociedad griega en lugar de otros.
Pero antes de meternos con lo político-social será preciso transitar por una ontología comparada del cuerpo. Las ontologías a comparar serán las de los griegos de la antigüedad y la de los occidentales actuales.
UNAS PALABRAS PARA UNA ONTOLOGÍA DEL CUERPO ACTUAL
-Parece ser que la tendencia del cuerpo orgánico es hacia el reposo, y toda actividad es en pos de él y no en pos de la actividad misma como es dable pensar. En todo caso la muerte, que es aquello hacia lo que todo lo vivo inexorablemente tiende, es reposo, reposo en la absoluta insensibilidad. Y conforme el hombre fue perfeccionando los medios materiales de reproducción de la vida, perfeccionó los de su antítesis. Quién discutiría que la tanatología es la ciencia estrella del siglo XX, y acaso se convierta en la ciencia hegemónica del siglo XXI. Podemos pensar en principio que la evolución de la vida es un constante batallar de dos instintos básicos que conforman un todo indivisible: el instinto de vida y el instinto de muerte. En esa contradicción se halla el drama del ser, que irrumpe violentamente en la tranquilidad de la nada y busca, simultáneamente, perpetuarse y retornar al no-ser. Pensemos, sin irnos por las ramas de lo abstracto, en un caso bien concreto y actual: ¿no es pavorosa e irrisoria la contradicción de que a la vez que el hombre busca la eternidad por medios religiosos, artísticos, y hoy más que nunca, científico-técnicos, busque la destrucción masiva ya no solo de la especie a la cual pertenece sino de toda forma de vida a través de tecnologías cada vez más eficaces en lo que a destrucción respecta? Y esto no es solo característico de la especie humana como gustan de pensar algunos. Toda reproducción de la vida está sustentada en la destrucción de otras formas de vida, así como la creatividad lo está en la
destrucción de algo que deja de ser lo que era para convertirse en algo nuevo. Estoy en condiciones de afirmar que el fenómeno del poder, que es el tema que nos atañe, surge simultáneamente con el fenómeno de la vida, ya que con la vida surge la necesidad de alimentarse y esta actividad es de suyo ejercicio de poder puro. Un sencillo racionamiento me lleva a este parecer: es común afirmar que desde que existe la vida existe la muerte, pero esto no es más que una trampa del lenguaje dicotómico en el que pensamos, ya que lo muerto o inerte como estado de no-vida bien se podría decir que es anterior a la vida misma, por lo que la vida no es condición de la muerte sino por el contrario esta de aquella, y esto tanto en el orden lógico como en el cronológico. Ahora bien, si hay algo que se pueda decir que es producto y productor de la vida eso es el alimento. Entonces, se puede decir sin más que desde que existe la vida existe el alimento, y este no es algo de lo que la vida pueda prescindir, en tanto la vida tiene como quehacer esencial e inexorable el alimentarse, osea, el introducir en su organismo materia orgánica o inorgánica para producir la energía necesaria para su desarrollo y reproducción. Y qué es la alimentación sino ejercicio de poder sobre la materia que oficia de alimento. Ergo, vida y poder se originan al mismo tiempo y son inseparables el uno del otro.
Con respecto a la tendencia hacia el reposo me permito hacer un paréntesis. Hace tiempo leí una declaración de Borges que cito textualmente: ¿Cómo explicaría la inclinación-que parece innata-de los hombres hacia el poder?-pregunta el entrevistador, a lo que el autor de Ficciones responde: No puedo explicar una inclinación que no siento y que he observado en pocas personas. El hombre, por lo general, es muy haragán y prefiere que otros asuman la responsabilidad de sus actos. Profesar una religión o afiliarse a un partido o una doctrina es un buen pretexto para no pensar. Estoy parcialmente de acuerdo con esta declaración, no sin antes hacerme cargo de que cierto residuo del positivismo argentino más recalcitrante asoma en eso de que el hombre es muy haragán y delega en otros su responsabilidad. Mas si sinceramos el asunto cuántos de nosotros no desearía que el mundo funcionara bien sin que tengamos que intervenir en dicho funcionamiento. Desgraciadamente es cuando menos nos involucramos cuando peor nos va. La mala salud de la que adolece nuestra política se debe fundamentalmente a que las mayorías nos hemos desembarazado de los asuntos públicos y estos han quedado en manos de un atajo de incompetentes y ladrones. El poder no creo que sea un instinto de pocos como supone Borges; más bien lo creo connatural de la especie y me atrevería a decir, de la vida, como consta más arriba; pero es en su perpetuo bregar con su instinto antitético que se atenúa, se ablanda y en algunos casos hasta se disipa. En ese forcejeo poder-no poder es que emana la asimétrica repartición de poderes que padecemos. El que acumuló poder en demasía lo hizo gracias a que otros por pereza renunciaron a él. En el ejercicio responsable del poder individual de todos y cada uno de los integrantes de una sociedad está la derogación del poder acumulado. El liberalismo en sus albores pretendía eso, fracasó, el comunismo lo pretende ahora, y nada permite ilusionarnos con el logro de ese objetivo. Sin embargo no es un problema ideológico, sino vital: nuestro drama inhiere en el paquete genético de la especie.
UNAS PALABRAS SOBRE EL ÁTOMO DEMOCRÍTEO
-El átomo de los atomistas podía explicar el mundo, mas no manipularlo. No fue por medio de éste paradigma que los griegos lograron resultados productivos. En nuestro caso, la teoría atómica actual, con todas las variantes que sufrió (y sigue sufriendo) es la máxima responsable del conocimiento práctico; una diferencia radical con el atomismo griego que desalienta desde el vamos toda conexión. Y tamaña diferencia se debe fundamentalmente a que los griegos operaban dentro de una episteme en la que se desdeñaba el fenómeno como mera apariencia, sombra, copia, o doxa, mientras que nosotros, postkantianos, vemos en lo fenoménico lo único susceptible de ser conocido. Los griegos estaban sumergidos en un horizonte de conocimiento en el que lo relevante era explicar abstractamente el mundo prescindiendo de los resultados prácticos de tales explicaciones, nosotros en cambio, desde Bacon hasta aquí, pensamos la experimentación metódica como la esencia de toda explicación racional. El estatus ontológico del cuerpo como objeto de la percepción dio un giro de 180º, y el cómo, cuando y por qué es lo que aquí intentaremos aprehender.
LA FALTA DE GRANDEZA PUEDE COSTARNOS LO POCO QUE QUEDA DEL PAIS

La escasa o nula capacidad de desprendimiento es lo más característico tanto de la oligarquía como de la sociedad toda en los tiempos que nos toca vivir. Exigimos un gesto de grandeza a nuestros dirigentes y estos se hacen los otarios. Faltan émulos de Lisandro de la Torre y de Alberdi y sobran los de Cavallo y Barrionuevo. Construir con éste material, un proyecto económico y político común e integrador es poco más o menos que una utopía. Un proyecto económico-político no se erige sobre un piso abstracto, aséptico y puro; muy por el contrario se parte de una estructura harto arraigada, atravesada de intereses encontrados, con prejuicios e ideologías inveteradas hasta el punto tal de tergiversar parcial o totalmente la percepción de la realidad, aún en detrimento del interés vital más primigenio.
En la sociedad argentina desde hace unos 30 años hay por lo menos 4 clases de intereses que se disputan el control del Estado y su perpetuación en él: A- la vieja oligarquía terrateniente (que ostentó el poder absoluto hasta la década del 30 cuando se agotó el modelo agroexportador y una incipiente burguesía industrial empezó a disputarle el control del Estado); B- la burguesía industrial nacional (que de incipiente en la década del 30 la encontramos robustecida, madura y altiva tras la década peronista, agonizante tras el proceso de reorganización nacional, y prácticamente fenecida luego de 10 años de menemato); C- la burguesía industrial y financiera trasnacional (que se instala definitivamente durante la presidencia de Frondizi al socaire del modelo desarrollista, se deshace de toda resistencia popular y nacional mediante la dictadura instaurada en el 76, y se introyecta en el imaginario social como ideología hegemónica indiscutible, neoliberalismo, a partir del 88-89); D- la clase trabajadora (poderosa y pujante hasta mediados de la última dictadura, y hoy demasiado debilitada, insignificante y genuflexa a punto tal de tener que delegar su lucha en sus herederos, los desocupados devenidos piqueteros, verdadera fuerza de choque altamente combativa que crece en número y fuerza con la velocidad con que se profundiza el modelo de exclusión).
La lucha de clases es un hecho que los ideólogos del neoliberalismo se afanan en negar en pos de una presunta y fatua armonía entre los intereses de las distintas clases fronteras adentro de una nación y fronteras afuera. Nuestra inserción en la división internacional del trabajo como país proveedor de materias primas, en especial alimentarias, a partir de 1880, se debió básicamente a la concentración en
pocas manos de la tenencia de la tierra en un país de vastas dimensiones con posibilidades de expansión, exigua población y una feracidad de su suelo sin igual, además de a la miopía de esta clase que detentaba el poder que no fue capaz de prever las consecuencias de no aprovechar la coyuntura favorable para reinvertir en la industrialización del país. Así, mientras otros países como Estados Unidos y Alemania siguiendo los consejos de sus grandes teóricos de la economía política-Carey y List-se cerraban al librecambismo británico y desarrollaban sus industrias sustentadas en la expansión de sus mercados internos para más tarde
proyectarse hacia el mercado internacional, la elite dirigente argentina abría sus fronteras indiscriminadamente a todo tipo de manufacturas británicas, asfixiando de este modo la incipiente y magra industria nacional y resignando, por creerla superflua, su ulterior desarrollo.
El Crack del 29 y la subsiguiente caída estrepitosa de los precios internacionales de los productos primarios puso en evidencia el fin del modelo agroexportador. Simultáneamente a esta caída de precios las manufacturas experimentan un alza que termina por imposibilitar su importación y se impone la necesidad de producir en el país lo que hasta ese entonces se producía en la metrópolis. Se inicia de esta manera fortuita el modelo de producción por sustitución de importaciones, modelo que alcanza su zenit durante el primer gobierno de Perón, quien desvía recursos del campo a la industria ligera permitiéndole diversificarse y expandirse sobre la base del crecimiento del mercado interno. Las 2 grandes sequías de principio de la década del 50 y la saturación de la capacidad industrial instalada delatan las insuficiencias del modelo que no había puesto casi interés en el desarrollo de la industria pesada, capaz no solo de emanciparnos de la necesidad de importar equipos y materiales de alta complejidad y altos costos imprescindibles para seguir el proceso de desarrollo, sino también capaz de proporcionarnos divisas, a través de la exportación de estos equipos e insumos, que hasta ese momento solo nos las proporcionaba el agro con las limitaciones y las contingencias que ello implicaba. El 2º plan quinquenal pone la lupa sobre estos aspectos, pero no logra concretarse debido al derrocamiento de Perón en el 55. Será Arturo Frondizi quien emprenda el desarrollo de la industria pesada, pero con la injerencia irresponsablemente irrestricta de capitales extranjeros que redundó en la descapitalización del país y en la instalación de un nuevo y poderoso actor social en la arena política local: la burguesía trasnacional. El poder de lobby de este nuevo actor no encuentra igual, ni siquiera en sus antepasados británicos (quienes no son poca cosa si tomamos en cuenta que segregaron del territorio nacional las provincias del Alto Perú, Paraguay y La Banda Oriental, ocuparon y usurparon las Islas Malvinas y gravitaron en la vida política y económica del país desde la independencia hasta la década de 1940 aproximadamente). El golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 tuvo como finalidad fincar y consolidar en el poder a esta burguesía trasnacional y sus lacayos vernáculos, y extirpar la resistencia popular, desde la más atenuada hasta la más radicalizada. La democracia encuentra en el 83 a la patria financiera y oligopólica al servicio de los intereses extranjeros, enormemente endeudada con los organismos internacionales de crédito y una hiperinflación galopante e imparable. Más de 30.000 vidas fueron acalladas para siempre y otras tantas
perseguidas y condenadas al ostracismo para imponer este modelo de hambre y miseria material e intelectual.
La asunción de Menem en el 89 es el broche de oro que define una época: el triunfo del neoliberalismo. Durante los 10 años de menemismo asistimos a la
devastación de los últimos bastiones de la industria nacional, como ser la industria textil, la electrónica y la metalúrgica; a la extranjerización desembozada
de la energía, el agua, los teléfonos, los ferrocarriles, etc.; a la profundización del endeudamiento público que en una década pasó de los 60.000 millones de dólares a los 120.000 millones (no me parece ocioso recordar que el empréstito es el principal instrumento de dominación tanto por su capacidad para supeditar el interés del deudor al del acreedor como por el disimulo con que esto se logra); a una subordinación absoluta a los intereses norteamericanos; a la reducción a la insignificancia del mercado interno y a la desfenestración del Estado como tutor y planificador de la política-económica de la Nación.
El Estado argentino lo enajenó todo durante estos 10 años de fiesta menemista, hasta su libertad de opinión internacional. En el 91 nos inmiscuimos en una conflagración que no tenía nada que ver con el interés nacional, y que posiblemente haya sido la causal de los 2 atentados que padecimos en suelo porteño llevándose 83 vidas. Hoy el mundo está otra vez en guerra, por culpa de los mismos de siempre. Los halcones del Pentágono se han lanzado ávidos de sangre y petróleo sobre una Nación depauperada por la guerra y el embargo económico impuesto por el Imperio. So pretexto de ser un peligro para la humanidad (léase, para los intereses yankees), y violando el derecho internacional y el clamor popular mundial, han invadido Iraq y desestabilizado toda la región. Dónde terminará todo esto es difícil vaticinarlo hoy. Por lo pronto el reordenamiento geopolítico ya está arrojando sus primeras víctimas. El mundo entero está estallando iracundo por no ser escuchado. Manifestaciones y represión aquí y allá hacen temer lo peor: la instauración de gobiernos represores o dictatoriales en países con democracias débiles o socialmente deficitarias. El hombre común se pregunta por qué no ha de ocurrir ahora si en el pasado ocurrió aun habiendo una potencia como la Unión Soviética haciendo de contrapeso a la hegemonía norteamericana. Y aunque parezca un exceso de paranoia no lo es; basta con una hojeada a la Historia para empezar a temblar. La cosa se pone fea, cada vez más fea. El ex presidente Menem, candidato a presidente con una considerable intención de voto ya ha dicho que si gana iremos a la guerra junto a nuestros amigos norteamericanos. Los panegiristas venales al servicio del interés yankee no se cansan de hacernos el cuento sobre las conveniencias económicas de aliarse con el más fuerte. Omiten que en el pasado ya lo hemos hecho y no obtuvimos nada a cambio, excepto 2 atentados que el mismo menemismo se empeñó en no esclarecer nunca.
Argentina como país con reservas petroleras, gasíferas y mineras puede ser el próximo blanco de la rapacidad del imperio y sus aliados. Pero hay algo que ya debemos empezar a tener muy presente: el tema del agua dulce apta para el consumo humano. Los expertos estiman que dentro de no más de 12 años los problemas por la escasez del agua en el mundo empezarán a afectar a buena parte de la humanidad. Una publicidad televisiva advierte que solo el 3% del agua del
mundo es dulce, y de ese porcentaje solo una pequeña parte es potabilizable. La Argentina entre otros dones tiene el de las mayores reservas de agua dulce del
mundo. Como si fuera poco los hielos cordilleranos serán los últimos en derretirse por el calentamiento global convirtiéndose en agua consumible. Los ricos del mundo ya le han echado el ojo y la mano a nuestra Patagonia,
comprando millones de hectáreas en lugares estratégicos: la vera de los ríos y de los lagos patagónicos. La falta de legislación para impedir la compra masiva de tierra argentina por parte de magnates extranjeros nos expone a la enajenación más grosera del territorio nacional. La grosería llegó a tal punto que hasta han osado nuestros acreedores proponernos que saldemos nuestra deuda con la Patagonia y con las cataratas. La escasa población del sur argentino propicia esta apropiación desaforada. Si no hacemos nada ya, mañana puede ser tarde. La concentración demográfica en Bs. As. (aprox. El 40% de la población total del país) hace muchas veces que los porteños y bonaerenses seamos indiferentes a la problemática del resto del país. Esta indiferencia es funcional al saqueo y al proceso de extranjerización del que estamos siendo víctimas. Y así como hoy nos extrañamos de que en un país que produce alimentos para 300.000.000 de personas hay 20.000.000 subalimentadas, en un futuro cercano nos extrañaremos de que un país con enormes reservas de agua dulce no pueda saciar la sed de millones de sus habitantes.
La prensa y las autoridades callan arteramente todo lo referente a este tema de crucial importancia para nuestro presente y nuestro futuro. De los candidatos presidenciales solo uno se ha manifestado preocupado por este tema y ha lanzado su grito de protesta y sus propuestas para salvaguardar la soberanía de nuestro suelo y de nuestros recursos naturales. Como argentinos debemos exigirle al próximo gobierno que ponga cartas en el asunto expeditivamente atendiendo antes que nada al interés nacional. No tardarán los ideólogos y propagandistas venales en intentar persuadirnos de que es mejor que estos recursos y esas tierras las exploten y administren sus patrones norteamericanos. Lo han hecho con otros bienes nacionales y lo harán también con estos, pues cipayos nunca faltan cuando las dádivas son generosas y la impunidad reina.
Instalar este tema en el debate político a menos de un mes de elecciones, y perpetuarlo tras ellas, independientemente de quién gane, a fin de obligar al gobierno que viene a tratarlo y darle una solución afín con el interés nacional es acaso la más grande responsabilidad que tenemos como argentinos en la hora presente. El presente, el futuro y las futuras generaciones de connacionales nos lo demandan. El gesto de grandeza debemos tenerlo nosotros y no pretender delegarlo en nuestros dirigentes, quienes no han dado muestras más que de bajezas y ruindades. Alberdi creía que para mejorar los gobiernos antes debían mejorar los gobernados. Esa idea alienta el espíritu de este texto. *
*José Pablo Feinmann dijo: “La sensación de haber dejado de ser un país y ser solamente un mercado de capitales (ajenos) es difícil de expresar. No tenemos cara, nos la dibujan. No tenemos mercado interno, lo destrozaron. No tenemos industrias, las fundieron. No tenemos producción, somos importadores. No tenemos consumidores, tenemos hambrientos, desesperados o delincuentes (la nueva forma de la pobreza). No tenemos cultura, viene de afuera, sin mediaciones, torpemente, nos la imponen. Pronto no tendremos moneda, sino
dólares”. Que no tengamos que decir dentro de unos años, no tenemos agua, nos la llevan y se la beben el Imperio y sus secuaces; no tenemos territorio, nos lo compraron los magnates del primer mundo.
NOTA: El profesor de Seguridad Internacional de la Universidad del Salvador, Luis Tibiletti, dice en una columna de opinión publicada por Página/12 el 22-3-03 (pág. 10) lo siguiente: “La nueva <
NOTA 2: Como había previsto los comunicadores venales ya están operando. El 29-3 en Radio 10 Eduardo Feinmann en su programa Sensación Térmica, desmintió que la Argentina fuera la mayor reserva de agua del mundo, y aunque no pudo desmentir que esté entre las más importante minimizó el asunto. Esa misma semana Marcelo Longobardi en la misma radio dijo que era ridículo pensar que la Argentina puede ser invadida para ser expropiada de su agua. Ambos, como es sabido, son asalariados de Daniel Hadad, quien a su vez es socio de los norteamericános (el 75% de Radio 10 les pertenece, el mismo Hadad se lo vendió en más de 15 millones de dólares).
No bajemos la guardia y estemos alerta. Más ahora que el Imperio instaló una base militar semipermanente en Ibicuy (Entre Ríos) y los marines entran y salen de la Argentina sin autorización del Congreso, osea, ilegalmente.
ENTREVISTA DEL MES

Rafael Marcos tiene 60 años y más de la mitad de su vida se la ha dedicado a la radio como preiodista, locutor y productor independiente. SÍSIFO RABIOSO tuvo la oportunidad de conversar con este profesional que lleva 19 años en la radio. Inició su carrera en la vieja Radio del Pueblo. Es licenciado en psicología y escritor aficionado. Aquí nos cuenta un poco de su historia...
SR. Sus comienzos en los medios ¿fueron en Chile o en Argentina?
R.M.- Mis comienzos en la Argentina...bueno hace 37 años que estoy en la Argentina. Hace... como ya le dije 18, ya van a hacer 19 años que soy locutor de radio. Comenzé en lo que antiguamente era la Radio del Pueblo, ahí estuve casi 3 años; un programa de una tira diaria. Desde que estoy en Moreno me dediqué a hacer productor independiente. O sea, pago mi espacio de radio y ejerzo como productor dentro de mi programa.
SR. ¿Qué situación encontró en el país por aquellos años?
R.M. – Bueno cuando yo llegué a la Argentina me radiqué en Mendoza, que por lo demás es una ciudad maravillosa. Encontré lo que yo digo, realmente la época de las vacas gordas. Donde el obrero, el municipal que barre las calles, se daba el lujo de pasar y tomarse un desayuno, donde ese mismo empleado municipal se daba el lujo de pasar por un restaurante sin mirar la lista de precio, se comía un bife de chorizo, un bife de lomo. Yo llegué a la Argentina en la mejor, para mí la mejor época, que lamentablemente en este momento la Argentina tendría que estar mucho mejor que en la decada del 70, cuando yo ingresé al territorio argentino.
SR. ¿ Cómo fueron sus primeras experiencias en los medios?
R.M. – Bueno, comenzé a conectarme... a principio fue muy difícil porque no tenía documentación argentina; se me cerraban todas las puertas para trabajar. Ni hablar como locutor de radio. Comenzé a trabajar, como hace todo extranjero en buscarme la fuente de trabajo, en Mendoza en la cocecha de la uva, en la cocecha del tomate; juntando dinero para poder comenzar nuevamente, a retomar, a hacer, a traer todos mis estudios de Chile. Así que fue bastante duro durante muchos años, porque ya lo digo, en Mendoza estuve en la cocecha de la uva, del tomate, junté dinero y después de un par de años me vine a las grandes urbes, a Buenos Aires, me puse negocio, me estafaron. De ahí nuevamente comenzó mi camino al andar otra vez, comenzando desde abajo. Vendí diarios en la antigua estación de Once. Lustré zapatos. Comenzé a conectarme en esa época justamente con un señor que iba cada dos días a lustrarse los zapatos conmigo, a charlar, hicimos una amistad y justamente él era de los medios periodísticos. Yo le comenté que yo me había recibido, que había estudiado en periodismo y locución y él comenzó a encaminarme, ayudándome en los primeros pasos, introduciéndome en cortos radiales del programa que él tenía. Metía pequeños bocados contando algunas historias, algunas anécdotas de mi país y también algunas anécdotas de aquí de Argentina. A partir de ese momento comenzé, hasta que me mandaron toda la documentación de mi país y pude comenzar a ejercer como locutor de radio aquí en Argentina.
SR. Con respecto a eso, hoy vemos que hay cierta discriminación hacia ciertos tipos de extranjeros como pueden ser bolivianos, peruanos, y vemos que con ciudadanos de otros países como los uruguayos no hay ningún tipo de discriminación. En aquellos años ¿ había discriminación hacia los bolivianos o peruanos? ¿ había discriminación hacia los chilenos o nunca padeció ningún tipo de discriminación?
R.M.- No, fíjate tú que discriminación no, porque justamente cuando estuve en la cocecha de la uva, como te decía, en Mendoza había mayormente la mano de obra, no habían argentinos. Habíamos chilenos, muchos bolivianos, muchos uruguayos, paraguayos, y a lo mejor sería la convivencia de ese lugar donde estábamos que nos llevábamos muy bien. Inclusive con un bolivianito que estaba en la cocecha de la uva con la señora y los hijos, me ofreció un buen día cruzar del otro lado la quinta donde estábamos los días domingos para juntar más dinero, porque yo le había dicho cual era mi meta y me invitó a los días domingos a la cocecha del tomate. Cuando yo ingresé a Buenos Aires, que no tuve tiempo digamos, de observar si había mucha discriminación. Yo creo que discriminación no hay, sino que están los extranjeros, ya sean uruguayos, paraguayos, chilenos o bolivianos que dejan mal a su país porque son agresivos o porque son prepotentes o porque se ponen a hablar de política sin saber y dejan mal a su país y dejan mal a su persona. Inclusive te digo más, yo hoy en día no veo que haya tanta discriminación, sino que la discriminación se la busca uno; es como hacerce un mal nombre ante el ambiente que le rodea. Yo sinceramente, discriminación...no me animo a decir que la hay porque no la capto, no la siento.
SR. ¿ Cúal es la evolución que encuentra en los medios desde que empezó hasta la
actualidad?
R.M.- La evolución que encuentro en los medios es más libertad de expresión, métodos y sistemas más avanzados. Tenemos la era cibernética, donde nos comunicamos con el mundo con internet. Entonces en este momento los medios están más comunicados con el mundo con solo apretar una tecla. Y más modernizado y por supuesto, como ya lo dije, una libertad de expresión de los medios, aunque están aquellos medios, locutores de canales de televisión y locutores de radio que son aquellos que son contratado por las empresas que tienen que emitir solamente lo que la traductora les dá como material para transmitir en ese momento.Pero si fuera por el periodista de radio o de televisión que quisiera exponer su experiencia o hablar o criticar a algún político en forma clara yo creo que lo haría.
SR. Teniendo en cuenta la situación que pasaba el país cuando usted inició su carrera, ¿ alguna vez se sintió presionado o recibió alguna sugerencia para tocar o no tocar ciertos temas?
R.M.- No, te digo más, estuve metido mucho con gente del peronismo en aquella época. Mi padre, que en paz descanse, se sentó en la mesa a compartir almuerzos y cenas con el General Perón y Evita. Entonces ya yo venía de mi país con una tendencia al peronismo. Un pernismo muy estudiado muy leído por las enseñanzas de mi papá. Me conecté con muchos peronistas. Estuve en una de las tomas más grandes que hubo, antes de que viniera el General Perón aca a la Argentina. Que es la toma de la Confederación de ex casa de deporte Eva Perón que fue la más grande y la más larga que hubo, que se la entregamos justamente al General Perón cuando llegó a la Argentina. Estuve en el tiroteo que hubo en Ezeiza donde se esperaba que llegara el avión con el General porque en ese momento era custodia del General Tanco. Y sí, eran momentos donde había que cuidarse mucho para hablar de ciertos temas según el lugar que estabas, con quién estabas y pensando y cuidandote muy pero muy bien que era lo que ibas a decir.
SR. Bueno con respecto a cuidarse de lo que uno iba a decir, en una situación del país políticamente agitada¿ Qué papel jugó la autocensura en su trabajo por aquellos años?
R.M.- Bueno la autocensura jugó un papel, digamos, para ellos muy importante porque en ese momento yo no podía permitirme o darme el lujo, como dije ya hace un momento, de esplayarme hacia los medios como realmente yo quisiera. En este caso, entre comillas, o rajarme una puteada o mandar al carajo a algún político que estuviera de turno en ese momento porque la censura era muy delicada y si te ibas de boca podías terminar en ese momento tirado en la zanja.
SR. En la era democrática en la que la libertad de prensa se convirtió en la
libertad de empresa, ¿ se siente más libre en su labor diaria? ¿ o las pre-
siones son las mismas pero de un lugar distinto?
R.M.- No, yo como tu sabes, tengo un programa romántico de lunes a viernes donde lo único que hago es lectura que recopilo de filosofía y psicología para la gente. Y en una oportunidad estuve casi un año en un programa de dos horas que lo conducía el Sr. Búsico, y en ese momento yo muchas veces lo dije y lo sigo manteniendo, que el intendente que tenemos de turno, lo he dicho públicamente en mi programa de radio; es un tránfuga, un delincuente que durante muchos años ha estado gobernando y por el pueblo de Moreno no ha hecho absolutamente nada sino antes las campañas, unos días antes de la campaña salen con las máquinas a remover la tierra en los barrios, hacen zanjas y después de las elecciones, rompen las calles del centro de Moreno, cosa que ese dinero que están gastando en remover y romper las calles, que cada cinco años rompen más calles, la av. B. Mitre, av. San Martín, la asfaltan, las vuelven a asfaltar y las siguen asfaltando. Con todo ese dinero que gastan volviendo a asfaltar las mismas calles que están asfaltadas, que no tendrían porque hacerlo, podrían asfaltarse muchas calles de los barrios. Entonces, a mí no me afecta en nada y puede decirte en la entrevista como lo he hecho en mi programa de radio...que mucha gente me ha dicho...ten cuidado con lo que digas al aire porque puedes tener problemas... No, problemas no voy a tener porque yo digo la verdad. Y si tengo al intendente frente mío le digo:”Sr. Intendente, usted es un tránfuga, es un mafioso para el pueblo de Moreno”. Así que yo en este momente no tengo reparo y las veces que lo dije al aire nunca tuve ningún tipo de amenaza ni nada que se parezca.
SR. ¿ Eso se debería a su condición de productor independiente? O sea,¿ cambiaría la situación si estuviese trabajando para la radio contratado? ¿ tendría la misma libertad de decirlo si fuese alguien contratado por la radio que si fuese un productor independiente con su propio espacio?
R.M.- Creo que sí, porque creo que esta radio, no estoy seguro, tiene cierto respaldo político. Yo pienso que si fuera contratado por la radio, ésta le pondría censura... que es lo que puedo opinar, que es lo que puedo decir, que es lo que no puedo opinar. En aquel programa de radio que yo tenía fueron invitadas gente muy importante de Moreno; consejales, político que se trajo de capital, se invitó a los hermanos Hassed en formas separadas. Si hablamos un poquito de los hermanos Hassed, yo estoy seguro que si Claudia el día de mañana ocupa el cargo de intendente de Moreno, por la tendencia que tenía a Hassed, el turco Hassed, yo creo que Claudia haría mucho por Moreno porque es una mujer con ideas muy claras, una mujer que sabe donde pisa y está segura y muy pero muy convencida de las grandes verdades y las principales causas y las necesidades del pueblo de Moreno- Por ejemplo, arrancamos de algo muy simple... ¿qué es el hospital de Moreno? El hospital de Moreno durante muchos años a veces no tenía ni siquiera una jeringa descartable para injertar una inyección. Entonces en ese programa tengo conecciones directas con los hermanos Hassed, que vuelvo a decirlo, son las personas indicadas para ocupar un cargo en el pueblo de Moreno.
SR. ¿ Claudia es la dueña de la radio?
R.M.- No, no...Claudia Hassed... no sé si tu conoces la trayectoria de la campaña política que hubo aquí en el pueblo de Moreno durante muchos años. El turco Hassed, que era muy querido porque hizo muchas cosas por Moreno. Y de ahí, él ya fallecido, sigue la trayectoria política que son los hermanos Hassed, Claudia y el otro hermano que no recuerdo su nombre.
SR. ¿ Cuál cree que es el rol del periodista en esta era democrática?
R.M.- El rol del periodista de radio debe difundir como periodista las verdades. No pintar, no dibujar absolutamente nada y decirle al pueblo todo lo que acontece alrededor de nuestra Argentina. No hablemos a nivel mundial porque a mi no me interesa lo que pase en Chile, en Uruguay, en Estados Unidos o en Francia. Sino que el pueblo, a la República Argentina, le interesa lo que pasa adentro del territorio.Entonces yo pienso que el periodista con la noticia debería ser más claro, más preciso y más consiso, y sobre todo apuntar a la verdad y sobre todo, de una manera u otra, explicarle al pueblo cuales son las formas de defender sus propios derechos, porque los derechos de los gobernantes terminan donde comienzan los derechos de la clase obrera.
SR. ¿ Cree que puede haber un periodismo realmente comprometido con su público, cuando los dueños de los medios de comunicación, o sea, los empleadores del periodista, están comprometidos con el poder económico y político?
R.M.- Mira, lo vuelvo a decir como lo dije hace un rato, los periodistas ya sean escrito,radial, gráfico o televisivo que son contratados, cuando los contrata una productora están limitados. Fíjate tú que los canales de televisión, tu miras que el locutor mira siempre de frente y comienza a pasar la información, esto significa que la información la tiene en una cámara de televisión frente a él y van pasando la información que en ese momento está tipiando la productora para que él la pueda lanzar al aire. De ahí un locutor o un periodista de radio, un periodista de televisión no se puede salir, tiene que marcar el ritmo y leer las noticias como se la están marcando a ellos.
SR. O sea que en ese sentido no cabría la libertad de prensa...¿ en qué espacio podría ejercer su opinión el periodista cuando es la productora lo que le marca lo que tiene que decir?
R.M.- En un productor independiente de una radio muy importante, esto no significa que la radio de Moreno no sean importantes para el pueblo de Moreno. En una radio importante donde un productor independiente tenga su programa político y le diga como ejemplo, directamente al señor presidente y al pueblo que está haciendo bien y haciendo mal el presidente. De la única manera que un periodista pueda decir esto es siendo un periodista independiente. Comprando y pagando un espacio de radio.
SR. Cuando el menemismo comenzó a derrumbarse, el periodista, hasta entonces cómplice del gobierno, encontró una fisura por la cual colarse para escapar al desprestigio: la estrategia fue entonces criticar a ese gobierno en decadencia para lavar las culpas a los ojos de la sociedad. Logró ponerse de este modo a la cabeza de los “ rankings” de credibilidad, pero hicieron lo mismo con De la Rúa y cuando cayó su gobierno, cayó la popularidad del periodismo y no pudieron reponerse. Hoy tenemos una situación de escepticismo social a la que ni los periodistas más destacados logran escapar. En este marco de cosas...
¿ cuál cree que es el futuro del periodismo “contratado” o “independiente”?
R.M.- Bueno te vuelvo a decir, aquí los partidos políticos, se han roto su imagen, su esquema porque cuando Menem ganó las elecciones yo como muchas personas fui uno de los que salí a la calle a aplaudir emocionado porque yo pensé que con Menem volvía la libertad de expresión, la libertad de prensa, cosa que no fue así,y a su vez la Argentina volvía a ser la Argentina democrática con un poder adquisitivo como fue en la década del 70. Bueno, con el transcurso de los años nos fuimos dando cuenta que estábamos equivocados y la gente con un poco de esperanza lo volvió a elegir como presidente hasta que se dio cuenta que el país no era uno democrático y estaba fundido, no tenía poder adquisitivo, la moneda nuestra hoy en día no tenía un valor porque no la quieren en ningún lugar del mundo. Entonces, en este momento o creo que en la Argentina van a pasar muchos años antes de que el periodismo, el periodista pueda ser totalmente libre de expresar sus ideas de poner sus puntos. Fíjate tú que ha habido un programa de televisión a la medianoche que no puedo recordar el nombre, que era uno gordo que fumaba mucho, no recuerdo como se llama...
SR. Lanata...
R.M. – Sí, él era un tipo que puteaba, decía las cosas como son. Si tenía que putear al presidente, puteaba al presidente y fíjate que ya ese programa no puede estar al aire, y si llega a estar al aire Lanata no puede ser el de Lanata que todos conocemos. Osea, aca para que realmente las cosas cambien, tiene que venir un presidente con ideas modernizadas, un presidente para la República Argentina con idea de defender los derechos del ciudadano argentino, de sacar a todos los yankees, a todos los extranjeros que están usurpando nuestras tierras por más que la hayan comprado, yo digo que están usurpando nuestras tierras porque esos son todos negocios de los gobernantes de turno. Si viene un presidente moderno, por llamarlo de alguna manera, que va a defender los intereses y los derechos del pueblo argentino y que dé libertad de expresión, pero la verdadera libertad de expresión donde un periodista puede decir: “ Sr. Presidente, usted es un pelotudo” por tal y cual cosa, y ese hombre después no tenga miedo de salir a la calle. Recién ahí podemos hablar de que el periodismo está en libertad de acción.
SR. ¿ AhÍ recuperaría esa credibilidad que tuvo en tiempos pasados el periodismo, recién en ese momento?
R.M.- Claro, en ese momento sí habría credibilidad por el periodismo, credibilidad por el gobierno, por las autoridades y habría credibilidad entre la gente, entre los seres humanos, donde podríamos sentarnos en una mesa de café,como estamos en estos momentos, y exponer a viva voz nuestras ideas, nuestra forma de pensar y no en silencio como lo han estado haciendo por muchísimos años.
SR. Bueno, muchas gracias Rafael Marcos por su tiempo. ¿ Quisiera añadir alguna cosa más?
R.M.- Bueno no, sinceramente como ya te había dicho,mi nombre es Rafael Marcos y soy productor independiente y locutor. Ante cualquier pregunta que quieran hacer saben que me encuentro de lunes a viernes en la 106.5 Popular de Moreno. Así que cualquier cosa queda a toda disposición tuya y hasta la próxima.

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